Seguro que este
verano lo han visto o han oído hablar de él. Eso,
si no han tenido uno entre sus manos que les ha obligado a estrujarse
el cerebro un poquito en plenas vacaciones. Y si definitivamente
no tienen ni la más remota idea de qué significa
“SUDOKU”, ¡enhorabuena!, usted realmente ha
logrado desconectar en estas vacaciones.
El sudoku es, según quienes están a la última,
el pasatiempo del verano. Ni sopas de letras ni autodefinidos.
La fiebre que en otra ocasiones provocó el Mikado o el
cubo de Rubik, se trata en esta ocasión de un rompecabezas
matemático que en sus mil variantes causa furor en todo
Europa.
Un pasatiempo con
mucho mundo.
No se dejen engañar
por su nombre y lo asocien a la fiebre de la cultura asiática
que nos invade. Este pasatiempo, al igual que el Mikado, son juego
occidentales. El sudoku fue ideado, al parecer, por Leonhard Euler,
un famoso matemático suizo del siglo XIII. Fue él
quien inventó el “cuadrado mágico” que
reapareció, en los 70 en la revista neoyorquina «Math
Puzzles and Logic Problems», esta vez con el nombre de “Number
Place”. Una década más tarde, este crucigrama
de números vuelve a aparecer en la publicación japonesa
«Monthly Nikolist». Su nombre inicial fue «Suji
wa dokushin ni kagiru» (los números deben estar solos)
y fue acortado y denominado a partir de entonces sudoku
(su = número, doku = solo).
La siguiente pista de este juego vine dada por un juez neocelandés,
Wayne Gould, que adquirió en 1997 un libro de sudokus durante
un viaje por Tokio. El rompecabezas le fascinó tanto que
se dedicó durante seis años a inventar un programa
de ordenador que crease constantemente nuevos retos numéricos.
El resultado fue la web www.sudoku.com. Después de crear
el programa se las ingenió para promocionarlo hasta que,
tras publicar algún sudoku en un periódico local
de Estados Unidos, presentó su idea al encargado de los
pasatiempo de «The Times». Eso sucedió en Londres
a finales de 2004. En casi medio año el sudoku se ha convertido
en el juego de lógica más exitoso del mundo.
Cómo jugar
Cada Sudoku se compone
de un cuadrado de 9x9 espacios, de los cuales sólo unos
pocos contienen aquellos números que den las pistas justas
y necesarias para comenzar. Cada fila debe contener los nueve
números, todos y sin repetirse. Lo mismo con las columnas.
En las "cajas" de 3x3 enmarcadas con un trazo más
grueso, también tienen que estar todos los números,
del 1 al 9. Es decir, que en cada columna, cada línea y
cada recuadro, sólo se puede introducir una única
vez un mismo número.
Si el sudoku está
bien planteado sólo existe una solución. A partir
de esta certeza hay distintas opciones para resolver el problema.
Hay fórmulas nada sofisticadas, como la del ensayo y error,
escribir y borrar, y otras más elaboradas, en las que el
análisis es vital. Si optamos por esta segunda vía,
lo más práctico es escribir con números pequeños
todas las posibilidades que admite cada casilla, estudiarlas y
empezar a descartar.
Al principio, para animarse, en vez de comenzar el proceso por
la primera casilla (arriba a la izquierda) hasta la última
(abajo a la derecha), es mejor hacerlo por la caja o fila que
tenga más números fijos. De esta forma, pronto tendremos
una fila, columna o caja completa y nos proporcionará aliento
para seguir jugando a este adictivo juego de lógica. De
todas formas, lo más recomendable es copiarlo en una hoja
de papel y, lápiz y goma de borrar en mano, comenzar a
deducir. Un consejo para principiantes: un poco de paciencia al
principio porque los errores son comunes. Después, con
la práctica, se completan más deprisa y, si no,
un pequeño descanso también ayuda en situaciones
de “bloqueo”.
Existen varios niveles de dificultad, aquí tienen unos
ejemplos para poner a prueba su paciencia y su capacidad de deducción.