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No
sé si en alguna ocasión les he comentado cuánto
me gusta la canción francesa. Extraño me parecería
no haberlo hecho, ya que desde mi más tierna infancia siento
una debilidad por todo aquello que suene en la lengua de Moliére.
Estoy convencida
de que los culpables de esta obsesión musical son unos pequeños
L.P que descubrí en mi casa hace ya unos años. En
ellos descubrí a Françoise Hardy y su Tous les garçons
et les filles de mon âge, a France Gall con Poupée
de cire...; Christophe y Aline, y un montón de autores más
que me dejaron absolutamente marcada.
Tanto es así, que a día de hoy, sigo buscando en las
estanterías de las tiendas de música, cantantes o
grupos de allende los Pirineos. Así, les presenté
a Camille, y seguro que ustedes han escuchado a la revelación
de hace un par de años: Carla Bruni. Bueno, pues hoy es el
día en el que les voy a presentar a otro grupo que canta
en francés, a pesar de no ser franceses.
Señoras y
Señores, queridos todos, demos un fuerte aplauso a Souvenir,
grupo pamplonés, que desde hace más o menos cinco
años, intenta hacerse un hueco en la escena popera, cantando
ni más ni menos que en francés. Patricia y Jaime,
Jaime y Patricia decidieron ir contracorriente y cantar en un idioma
tan bonito como arrinconado. La apuesta que hicieron fue fuerte,
y escuchando este último trabajo, podemos asegurar que la
han ganado.
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En cinco años,
este dúo ha grabado tres discos en los que han ido limando
su música hasta dar con un estilo elegante, sobrio…
y muy chic. En 2001 saltaron a la palestra con Points de suspension,
trabajo al que le siguió, en 2003 Recto/ Verso. Descendiente
directo de este sería el tercer disco: Des équilibres,
donde han dejado clarísimo su savoir faire. Con la colaboración
de Pablo Jiménez al bajo, y Paco Martínez en la
batería, Souvenir nos presenta: Amour et dégoût,
Présage de l´hiver, L´attente grise, Toujours
toi, Le grand faussaire, Des films dans les regards, Un tambour
différent, Le paradis c´est toi, Une ombre de toi-même
y Les cents pas. Diez canciones preciosistas en las que se puede
adivinar el sonido de la vieille chanson française.
Aplauso: a la
valentía de cantar en francés, y a la elegancia
de hablar de sentimientos haciéndolo, además, a
través de sonidos de otras épocas, que han sabido
adaptar a cada una de sus canciones, construyendo así pequeñas
historias llenas de ternura.
Abucheo: a los
acompañamientos de teclados que chirrían en algunas
canciones, restándoles algo de elegancia.
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